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La crueldad se fabrica
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- Categoría: Blog
- Publicado: Jueves, 09 Diciembre 2010 20:52
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Por ser sujetos humanos tenemos una predisposición universal a la crueldad. Sin embargo, cuando los hogares en vez de ser nidos de ternura se convierten en nidos del miedo y la agresión, la posibilidad de adolescentes y adultos con comportamientos crueles es considerable.
¿Cómo lograr que nuestros niños sean bondadosos con ellos y con el mundo? Probablemente dando como escenario al cachorro nacido humano suficientes dosis de ternura expresada en: una empatía con las necesidades de abrigo y alimento, una mirada amorosa y llena de interés por su vida y existencia y un buen trato expresado en cariños, palabras dichas en tono tierno –aun cuando el bebe no las entienda–, protegiéndolo de la toxicidad ambiental que genera la violencia. Esta ternura será garantía de que el niño que ha nacido con un precario paquete instintivo aprenda a reprimir su potencial crueldad.
Las experiencias de maltrato familiar reactivarán su agresión –ya que defiende su sobrevivencia que se siente atacada– y, si no apareciera algún factor de auxilio, la producción de un ser cruel será la salida.
Repetidores de esta violencia de la violencia familiar hará que sean la delincuencia, el hospital psiquiátrico o la tumba el destino de estos niños o de los hijos de estos.
Es real que todos tenemos un lado oscuro y potencialmente cruel en nuestros sentimientos. Se trata de que los padres reconozcamos que lo poseemos para reprimirlo y evitar trasladarlo a nuestros cachorros indefensos cuando estos no hacen o dicen lo que deseamos. No se trata de decir “los amo” sino de amarlos a partir de desalojar la agresión y tendencia al abuso que nuestros hijos nos activan.
La conciencia de que no denunciar es complicidad es fundamental para evitar esta crueldad que se viene instalando entre nosotros y que se comprueba a diario en los medios de comunicación.
Tomado de Peru21
Autor: Carmen Gonzales